Blog Paco

Blog de Paco:

Bienvenido a este rincon de Paco donde expongo los poemas que me gustan, los poetas que me han causado sensacion y todo aquello que voy haciendo con relacion a la poesía.

  • Blus del nacimiento

    Nació mi hija con el rostro ensangrentado
    y no me la dejaron ver despacio.
    Nació mi hija con el rostro ensangrentado
    pero me la quitaron de las manos.

    Mi hija ahora ya va a hacer tres años
    y habla conmigo y ella ve mi rostro.
    Mi hija ahora ya va a hacer tres años
    y canta y piensa pero ve mi rostro.

    Yo ahora ya no me pregunto
    por qué se ama a un rostro ensangrentado.

    Antono Gamoneda
    (Del libro Blues castellano, 1961-1966)

  • Nuestros poemas (Ernesto Cardenal)

    Hoy día de la poesía os traigo un poema de Ernesto Cardenal, donde nos habla de la trascendencia de lo que escribimos.

    Nuestros poemas no se pueden
    publicar todavía

    Circulan de mano en mano
    manuscritos

    O copiados en mimeografo
    pero un día

    se olvidará el nombre
    del dictador contra quien
    fueron escritos,

    Y seguirán siendo leídos.

  • Azul

    Me dicen que pase a verte
    a una estancia triste y fea;
    recostado en la camilla
    cuando me ves te alegras.

    Te ríes igual que un niño,
    juegas con las enfermeras
    y aunque tu lengua se traba
    sin parar de hablar bromeas.

    Continúas tu discurso
    saltando de tema en tema:
    empiezas con alegrías
    que se transforman en penas.

    Ganas de vivir te sobran,
    fuerte a la vida te aferras;
    no quieres que se te escape
    ni se extinga tu candela.

    Te miro y vuelven recuerdos,
    mi infancia otra vez regresa.
    Se me escapa una sonrisa
    al ver tu mirada tierna.

    Me han atrapado tus ojos,
    el mar que en ellos se encierra.
    Veo a un hombre – es mi padre –
    y el azul de dos planetas.

    Gloria, 12/12/2023

  • Oración

    Piedad Bonnett es una escritora y poeta colombiana nacida en 1951, conocida por su estilo lírico y profundo, que toca temas como la muerte, la memoria, el amor y la existencia. Su obra se caracteriza por una gran carga emocional, a menudo abordando la complejidad de las relaciones humanas y las experiencias personales. Ha sido una de las figuras más relevantes de la poesía colombiana contemporánea.

    Bonnett también es reconocida por su trabajo como novelista y ensayista. Uno de sus libros más destacados es Lo que no tiene nombre, donde reflexiona sobre el suicidio de su hijo, una obra conmovedora que explora el dolor, la pérdida y el duelo. A lo largo de su carrera, ha obtenido varios premios y distinciones, consolidándose como una de las voces más importantes de la literatura latinoamericana.

    ORACIÓN

    Para mis días pido,
    Señor de los naufragios,
    no agua para la sed, sino la sed,
    no sueños
    sino ganas de soñar.
    Para las noches,
    toda la oscuridad que sea necesaria
    para ahogar mi propia oscuridad.

    Piedad Bonnett 

  • Una noche entre dos nadas

    Dong, dong.

    Suena profunda
    la campana en la noche.
    Metrónomo del lento avance
    del tiempo.
    Un eco antiguo
    sisea en las aceras.
    Un perro
    ladra asustado
    cuando el silencio se rompe.

    La noche
    de nuevo se dibuja en un silencio.
    Tras la oscuridad se encubre,
    la ancestral condena
    del hombre.

    Las almas duermen
    tranquilas en sus casas,
    mientras la noche
    juega con sus sonidos
    en las callejas
    de un pueblo entre dos nadas.

    Aquí,
    como en cualquier lugar,
    al alba
    regresa el movimiento.
    El bullicio, de a poco,
    impregnará los soportales,
    y las viviendas,
    construidas con sillares viejos,
    renacerán.

    Tras las ventanas quedan
    las pasiones ocultas de la noche,
    sus dudas.
    Miedos, tal vez.

  • Hormiga y aparte

    Del libro «El viento me pertenece un poco» de Enrique González Rojo os traigo hoy este gran poema.


    En El origen de las especies de Charles Darwin,
    London, 1859, p.374, podernos leer este pasaje:
    las hormigas,
    marchando en fila india,
    recuperan los puntos que conforman una línea.
    Una hormiga roja,
    abandona, de repente, la fila,
    su instinto,
    la ley natural.
    Y al hallarse sola,
    descubre las paredes y ventanas del yo.
    ¿Qué soy? se pregunta,
    y en el lenguaje nervioso de las hormigas rojas
    dice: soy un yo.
    Yo, entonces, se acerca a una laguna
    para contemplar la cara
    de alguien que es, al fin,
    consciente de sí misma.
    Una hormiga negra,
    negra como la lágrima de un ciego,
    pequeña,
    emperifollada con el moño de su sexo,
    abandona también su fila,
    el trocito de ciencia en que vivía,
    se dirige al mismo estanque
    y descubre en la mirada de Yo su nombre.
    Se llama Tú.
    Tú y Yo,
    tomados de la mano,
    se empiezan a dar obsequios:
    briznas, raíces, letras,
    el ensayo fugaz de una sonrisa,
    hasta sienten el deseo
    de darse enteramente
    demoliendo los muros que protegen
    a los pronombres.
    Abajo de una hoja seca hallan su primer beso
    y el principio de identidad…
    Y en eso están, así, cuando de pronto
    llega el oso hormiguero
    y el idilio, carajo, se devora.

  • Ese café

    Ese café
    que en la mañana
    siempre para mí dejas
    es una muestra silenciosa,
    veraz, de lo que es nuestro amor.

    ¿Rutina?
    No, son las brasas
    de aquella hoguera,
    que encendió nuestros besos
    en aquellos encuentros distantes,
    entre los años olvidados.
    Donde entre mimos,
    caricias,
    forjamos un futuro.

    Hoy nos abrigan los rescoldos
    de aquellas citas locas
    y reviven las ascuas
    en el instante menos esperado,
    y calientan de nuevo
    ese café
    de mis mañanas.

  • Inés

    Te abriste paso hacia este mundo
    un frío día de febrero,
    cuando el sol, tras su cénit,
    desplegaba una luz incierta.

    Tu rostro era el reflejo de la luna,
    la promesa temprana
    de tu dulce belleza,
    y en tu cabello se extendía,
    infinita, la noche,
    velo de sueños,
    campo de estrellas.

    Exótica orquídea
    irguiéndose en su tallo,
    fuerte y fragante,
    como un reto al invierno.

    En tu mirada se escondía
    sabiduría antigua,
    memoria almacenada
    de ríos que fluyeron
    y que hoy, de nuevo, corren
    por tus ojos marrones.

    Despertó en mi tu llanto
    el amor ancestral
    que sobrevive al tiempo
    y en ese mismo instante,
    de tu pequeño corazón,
    ya dependió mi vida.

    Gloria, 25/02/2025

  • Turba

    Poema de mayo-24:

    Llegado el día de mi muerte,
    no dudéis.
    No quiero estar en una caja
    de pino.
    Ni envasado en un búcaro.

    Quemadme.
    Hacedlo sin reservas,
    hacedlo como hacían
    a hechiceras y brujas.

    Luego, los resto
    que sobrevivan a ese fuego,
    picadlos;
    de mis huesos sacad el polvo.

    Será la mínima expresión
    de lo que fui.

    Mi ruego:
    vaciad lo que ha quedado
    a la margen de un río,
    que las hojas cobrizas
    de otoño sean mi lecho;
    que cuando ellas se pudran
    y se forme la turba
    ser yo también abono.

    Así mi cuerpo,
    en la metamorfosis de la tierra,
    renacerá,
    formando parte de una vida.

  • Me desordeno, amor, me desordeno…

    Carilda Oliver Labra fue una poeta cubana nacida en Matanzas en 1924.Estudió Derecho en la Universidad de La Habana ejerciendo la profesión en su ciudad natal, donde además dictó cursos de dibujo, pintura y escultura.

    Es una de las más sobresalientes poetisas de hispanoamérica, ganadora de importantes premios literarios: Premio Nacional de Poesía en 1950, Primer Premio y Flor natural en el Certamen Nacional, ganadora del Certamen Hispanoamericano organizado por el Ateneo Americano de Washington para conmemorar el tricentenario del nacimiento de Sor Juana Inés de la Cruz, Premio Nacional de Literatura en 1997 y Premio Internacional José de Vasconcelos en el año 2002.

    Entre sus obras se destacan: «Al sur de mi garganta» en 1949, «Memoria de la fiebre» en 1958, «Versos de amor» en 1963, «La ceiba me dijo tú» en 1979, «Desaparece el polvo» en 1983, «Calzada de Tirry 81» en 1987, «Se me ha perdido un hombre» en 1993 y «Libreta de la recién casada» en 1998.

    Aquí os dejo unos de sus poemas más conocido.

    Me desordeno, amor, me desordeno
    cuando voy en tu boca, demorada;
    y casi sin por qué, casi por nada,
    te toco con la punta de mi seno.

    Te toco con la punta de mi seno
    y con mi soledad desamparada;
    y acaso sin estar enamorada;
    me desordeno, amor, me desordeno.

    Y mi suerte de fruta respetada
    arde en tu mano lúbrica y turbada
    como una mal promesa de veneno;

    y aunque quiero besarte arrodillada,
    cuando voy en tu boca, demorada,
    me desordeno, amor, me desordeno.