
Me dicen que pase a verte
a una estancia triste y fea;
recostado en la camilla
cuando me ves te alegras.
Te ríes igual que un niño,
juegas con las enfermeras
y aunque tu lengua se traba
sin parar de hablar bromeas.
Continúas tu discurso
saltando de tema en tema:
empiezas con alegrías
que se transforman en penas.
Ganas de vivir te sobran,
fuerte a la vida te aferras;
no quieres que se te escape
ni se extinga tu candela.
Te miro y vuelven recuerdos,
mi infancia otra vez regresa.
Se me escapa una sonrisa
al ver tu mirada tierna.
Me han atrapado tus ojos,
el mar que en ellos se encierra.
Veo a un hombre – es mi padre –
y el azul de dos planetas.
Gloria, 12/12/2023