Ese café

Ese café
que en la mañana
siempre para mí dejas
es una muestra silenciosa,
veraz, de lo que es nuestro amor.

¿Rutina?
No, son las brasas
de aquella hoguera,
que encendió nuestros besos
en aquellos encuentros distantes,
entre los años olvidados.
Donde entre mimos,
caricias,
forjamos un futuro.

Hoy nos abrigan los rescoldos
de aquellas citas locas
y reviven las ascuas
en el instante menos esperado,
y calientan de nuevo
ese café
de mis mañanas.

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